Subaru Impreza contra Mitsubishi Lancer Evo: la rivalidad que definió los noventa
Durante seis años el Mundial de Rally se decidió entre dos berlinas japonesas que cualquiera podía comprarse. Subaru ganó tres títulos de constructores, Mitsubishi cuatro de pilotos, y en dos temporadas el campeón conducía la marca que no ganaba el de marcas.
Foto: MrWalkr · CC BY-SA 4.0
Durante seis años, el Mundial de Rally se decidió entre dos berlinas japonesas de cuatro puertas que cualquiera podía comprarse en un concesionario. Una era azul y la otra solía ser blanca, las dos llevaban tracción total y un turbo, y las dos existían por el mismo motivo: había que venderlas para poder competir.
La pelea entre el Subaru Impreza y el Mitsubishi Lancer Evo es la última gran rivalidad del rally que se libró con coches de calle de verdad. Y su reparto de títulos es tan simétrico que parece pactado.
01Cómo quedó el marcador, año por año
Aquí está el dato que la mayoría de los artículos sobre este tema cuenta mal, porque mezcla los dos campeonatos. En el Mundial hay dos títulos distintos: el de pilotos y el de constructores. Y en aquellos años cayeron casi siempre en manos distintas.
| Año | Título de pilotos | Título de constructores |
|---|---|---|
| 1995 | Colin McRae (Subaru) | Subaru |
| 1996 | Tommi Mäkinen (Mitsubishi) | Subaru |
| 1997 | Tommi Mäkinen (Mitsubishi) | Subaru |
| 1998 | Tommi Mäkinen (Mitsubishi) | Mitsubishi |
| 1999 | Tommi Mäkinen (Mitsubishi) | Toyota |
Léelo despacio, porque ahí está la historia entera:
- Subaru se llevó tres títulos de constructores seguidos, de 1995 a 1997.
- Mitsubishi se llevó cuatro títulos de pilotos seguidos, de 1996 a 1999, todos con el mismo hombre al volante: Tommi Mäkinen.
- En 1996 y 1997 pasó algo poco común: el campeón de pilotos conducía un coche de una marca, y el título de marcas se lo llevaba la otra.
Es decir: no hubo un ganador. Cada uno se llevó el campeonato que mejor se le daba, y durante cuatro temporadas ninguno pudo con el otro del todo.
Si quieres entender por qué existen esos dos títulos y cómo se puntúan, está explicado en cómo funciona el campeonato de rally. Sin esa distinción, media hemeroteca de esos años parece contradecirse.
02Los hombres, que también eran opuestos
La rivalidad no fue solo de chapa. Colin McRae era el piloto espectacular, el que iba al límite todo el rato y el que se salía. Fue el primer británico campeón del mundo de rally, en 1995, y una generación entera entró al rally por sus vídeos.
Tommi Mäkinen era lo contrario: el finlandés metódico, rapidísimo pero sin exhibirse, que ganaba porque terminaba. Cuatro títulos seguidos no se consiguen de otra forma.
El público se dividió igual que las marcas. Y esa división, sorprendentemente, sigue viva treinta años después en cualquier foro o comentario de YouTube sobre el tema.

03Las dos filosofías técnicas
Los dos coches resolvían el mismo problema de formas distintas, y esa diferencia es lo que hace que la gente siga discutiendo cuál era mejor.
El Impreza montaba un motor bóxer de cuatro cilindros turbo: los cilindros opuestos horizontalmente, lo que baja el centro de gravedad y da ese sonido irregular tan característico. Subaru lo combinó con su tracción total simétrica, con el conjunto motor y transmisión alineado longitudinalmente.
El Lancer Evo montaba un cuatro cilindros en línea turbo, el célebre 4G63, y apostó fuerte por la electrónica de reparto de par. Su sistema de control activo de guiñada, que reparte par entre las ruedas traseras para ayudar al coche a girar, fue de lo más avanzado que tuvo un coche de calle en su momento.
Dicho en corto: el Subaru buscaba el equilibrio mecánico, el Mitsubishi buscaba corregir la física con electrónica. Las dos vías funcionaron, y la industria acabó adoptando la segunda.
04Los dos declaraban la misma potencia, y ninguno la respetaba
Otro detalle que confunde a quien mira las fichas técnicas de la época: tanto el Impreza WRX STI como el Lancer Evo declaraban 280 CV, igual que casi todos los deportivos japoneses de aquellos años.
No es casualidad ni coincidencia técnica. Los fabricantes japoneses mantenían un acuerdo tácito para no anunciar coches de más de esa cifra en su mercado interior. Las mediciones independientes solían dar bastante más. Es la misma historia que hay detrás de los 280 CV oficiales del Nissan Skyline GT-R R34, y conviene saberlo antes de comparar fichas técnicas de aquella década: casi todas dicen lo mismo y casi ninguna dice la verdad.

05Por qué esta rivalidad ya no puede repetirse
En 1997 llegó el reglamento World Rally Car, y con él el cambio que lo terminó todo: las marcas dejaron de estar obligadas a fabricar y vender una tirada de coches de calle casi idénticos a los de competición. Eso cerró cuarenta años del mecanismo de homologación que obligaba a venderlos, el mismo que había puesto en el concesionario a los dos protagonistas de esta historia.
A partir de ahí, el coche del Mundial y el del concesionario empezaron a separarse. Los Impreza y los Evo siguieron existiendo y siguieron siendo excelentes, pero ya no eran la versión de calle de lo que se veía los domingos.
Y el final del ciclo llegó pronto: en 2000 el campeonato se lo llevó Peugeot con el 206, y la década siguiente fue de los franceses. Subaru volvió a ganar títulos de pilotos con Richard Burns en 2001 y Petter Solberg en 2003, pero el duelo directo entre las dos marcas japonesas ya había terminado.
Mitsubishi se retiró del Mundial y acabó dejando de fabricar el Lancer Evo. Subaru dejó el campeonato en 2008.
06Qué queda de aquello en el mercado de hoy
Los dos coches son ahora clásicos jóvenes con demanda, y las trampas son las mismas en ambos casos:
- Muchísimos están modificados, y no siempre bien. Un motor que ha vivido con el doble de presión de la de serie no es una mejora, es un historial.
- Las versiones se confunden a propósito. Hay Impreza normales vestidos de STI y Lancer corrientes vestidos de Evo. Aquí el bastidor manda sobre el aspecto, siempre, y el caso extremo es el Impreza 22B, del que hay más réplicas que unidades originales.
- La mayoría de las unidades buenas son importaciones japonesas, así que la documentación de importación y la homologación en España son parte del precio.
- Y lo básico de cualquier compra: qué revisar al comprar un coche de segunda mano. Con treinta años encima, el óxido decide más compras que la potencia.
La pregunta de cuál era mejor sigue sin respuesta, y seguramente sea lo mejor que tiene esta historia. Lo que sí se puede afirmar es lo otro: fueron los últimos dos coches en los que el que ganaba el domingo y el que se aparcaba el lunes eran casi el mismo.
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Preguntas frecuentes
¿Quién ganó más, el Subaru Impreza o el Mitsubishi Lancer Evo?
Cada uno ganó un campeonato distinto. Subaru se llevó tres títulos de constructores seguidos (1995, 1996 y 1997) y Mitsubishi cuatro títulos de pilotos seguidos (1996 a 1999), todos con Tommi Mäkinen. En 1996 y 1997 el campeón de pilotos conducía un Mitsubishi mientras el título de marcas se lo llevaba Subaru.
¿Por qué los dos declaraban 280 CV?
Por un acuerdo tácito entre los fabricantes japoneses para no anunciar coches de más de 280 CV en su mercado interior. Las mediciones independientes solían dar bastante más en los dos casos.
¿Qué diferencia técnica había entre uno y otro?
El Impreza montaba un motor bóxer de cuatro cilindros con tracción total simétrica, buscando el equilibrio mecánico y un centro de gravedad bajo. El Lancer Evo montaba un cuatro cilindros en línea y apostó por la electrónica de reparto de par, con un sistema de control activo de guiñada que repartía par entre las ruedas traseras.
¿Por qué se acabó esta rivalidad?
Porque en 1997 llegó el reglamento World Rally Car y las marcas dejaron de estar obligadas a vender una tirada de coches de calle casi idénticos a los de competición. A partir de ahí el coche del Mundial y el del concesionario se separaron.
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