Rubén Díaz ha quebrado dos veces: la primera por un local mal ubicado, la segunda con diez personas en nómina en plena pandemia. Hoy monta simuladores de hasta 70.000 euros para clientes de Tokio y pilotos que compiten con equipos de Ferrari, y tiene once máquinas abiertas al público en el centro comercial de La Maquinista, en Barcelona.

Rubén Díaz · HISPEEDSIM
Once simuladores en la planta baja de un centro comercial, y una pregunta sin respuesta fácil: ¿se aprende a conducir de verdad en una pantalla?
Ver el episodio en YouTubeLo que nos llevamos
- Montó 50 simuladores dentro de una carpa, en Arabia Saudí: de alquilar máquinas para eventos a fabricar su propio chasis modular, y de fabricar a abrir el centro que era su idea desde el principio.
- En tu coche tienes quince datos; en un simulador, cinco: qué información se pierde al sentarte en una cabina, y por qué aun así la memoria muscular que se entrena ahí se lleva al asfalto.
- Los tres errores del que se sienta por primera vez, y si debería ser obligatorio pasar por un simulador antes de sacarse el carné.
- El volante de aros: lo desarrolló con Ford, la Fundación ONCE y Team Fordzilla para conducir sin usar los pies, y acabó donado al Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo.
- El negocio, entre 50.000 y 70.000 euros por equipo: y el cliente japonés que llamó a su puerta para llevarse uno hasta Tokio.
Cierra con el verdadero o falso del simracing y las cinco preguntas sin pensar de cada episodio.
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