Carles Álvarez no es mecánico de formación. Era ingeniero de mantenimiento en una fábrica de automoción y montaba café racer los fines de semana en el garaje de casa. Hoy es el gerente de CRB Motor, concesionario oficial Yamaha en Terrassa, y vende alrededor de 380 motos al año. Esta semana nos cuenta cómo se llega de ahí hasta aquí.

Carles Álvarez (CRB Motor): del garaje de casa al concesionario oficial Yamaha en Terrassa
Renunció a vender motos chinas cuando el negocio funcionaba, por un problema de postventa que le tocaba dar la cara a él, no al importador.
Ver el episodio en YouTubeLo que nos llevamos
- Restauraba Montesa Impala en el garaje de su casa antes de dedicarse a esto: sin formación de mecánico, aprendió a base de manuales, pruebas y errores.
- Dejó de vender Benelli y Keeway cuando el negocio funcionaba, no por precio: cuando el recambio y la garantía fallaban, quien daba la cara ante el cliente era él, no el importador.
- Yamaha no pone su logo en la fachada sin más: exigió imagen corporativa, metros mínimos de exposición y personal certificado. Para financiar el nuevo local llegó a tener cinco créditos abiertos a la vez.
- El negocio real de un concesionario no está en vender la moto: el margen de la venta nueva es ajustado; el dinero viene después, de revisiones, recambios, accesorios y fidelización.
- Busca socio para 200 metros de tienda de equipación ya montada, encima del concesionario: con los beneficios íntegros para esa persona.
Su Benelli de seis cilindros lleva ocho años sin acabar en un rincón del taller. Esa moto resume bien la tensión entre el gerente que factura y el aficionado que empezó todo esto.
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