Los coches más míticos de la historia
Las listas de coches míticos suelen ser listas de coches bonitos, y por eso se olvidan enseguida. Aquí un coche entra solo si se puede terminar esta frase sin adornar: este coche existe porque. Si la respuesta es que era muy rápido, no entra.
Foto: Supermac1961 · CC BY 2.0
Las listas de coches míticos suelen ser listas de coches bonitos, y por eso se olvidan a los dos minutos. Esta va con otro criterio, y es el que hace que los coches de abajo estén y otros mucho más caros no.
Un coche entra aquí solo si se puede terminar esta frase sin adornar: este coche existe porque… Si la respuesta es "porque era muy rápido" o "porque es precioso", no entra. Tiene que haber pasado algo alrededor de él: una norma que obligó a fabricarlo, una película que lo adoptó, un país que se motorizó con él, o una idea que llegó demasiado pronto.
Son cuatro motivos y los cuatro dan coches distintos.
011. Existen porque un reglamento obligó a venderlos
Durante casi cuarenta años, una marca que quisiera competir en rally no podía limitarse a construir un coche de carreras: tenía que fabricar y vender una tirada de coches de calle muy parecidos. Ese mecanismo, que está explicado entero en por qué una marca tiene que vender coches de calle para correr en rally, es responsable de media lista.
- Lancia Delta Integrale. Un compacto de cinco puertas que estaba en el concesionario justo cuando la FIA prohibió el Grupo B y subió el listón a 5.000 unidades. Se llevó seis títulos de constructores seguidos, de 1987 a 1992, y el último ya con Lancia retirada del campeonato. Su historia, en la entrega del Delta.
- Ford Sierra Cosworth. El del alerón gigante, que estuvo a punto de no llevarlo porque a la dirección de Ford no le gustaba. Hicieron falta 5.545 unidades para homologarlo, y 500 exactas del RS500, que era un coche de carreras con envase legal.
- BMW E30 M3. De la chapa exterior solo comparte tres piezas con un Serie 3 normal. BMW rediseñó el coche entero porque tenía que vender 5.000 unidades para poder correr.
- Renault 5 Turbo. Cogieron un utilitario de tracción delantera, le quitaron los asientos traseros, le metieron el motor ahí y lo hicieron de tracción trasera. Nadie hace eso por gusto: lo hizo un reglamento.
- Toyota GR Yaris. El caso moderno, y el peor contado. No nació para homologar un coche de rally sin más: nació porque el Yaris de esa generación solo se vendía de cinco puertas y el equipo necesitaba tres.
- Subaru Impreza 22B STi. Cuatrocientas veinticuatro unidades para celebrar tres títulos de constructores, con una carrocería ensanchada ocho centímetros. Es el Impreza que todo el mundo quiere, y el que más réplicas tiene.
Y un apartado propio para la categoría que lo llevó al extremo: el Grupo B, donde bastaban 200 unidades para homologar una máquina de más de 500 CV. De ahí salieron el Audi Sport quattro, el Peugeot 205 T16 y el Lancia Delta S4, y también el motivo por el que la categoría se prohibió después de 1986.

022. Existen igual, pero la cultura popular los convirtió en otra cosa
Aquí el coche era bueno y la calle lo hizo leyenda. El precio de hoy lo demuestra.
- Toyota Supra MK4. El motor 2JZ aguanta lo que aguanta porque está sobredimensionado de origen, no porque diera mil caballos de fábrica: daba entre 280 y 330 según el mercado. Las dos mitades de ese mito, en la entrega de la Supra.
- Nissan Skyline GT-R R34. Su precio no lo explica la película: lo explica un artículo del código de Estados Unidos que deja importar cualquier coche cuando cumple 25 años, y el R34 los está cumpliendo justo ahora, unidad a unidad. Cada mes entran unas cuantas al mercado más grande del mundo.
033. Existen y cambiaron lo que se podía comprar
Los que no ganaron nada y aun así movieron el mercado entero. Suelen ser los más importantes de cualquier lista, y casi nunca son los más caros.
- SEAT 600. 783.745 unidades entre 1957 y 1973, todas en la Zona Franca de Barcelona. No fue un coche mejor que los que había: fue un coche que se podía comprar, y con él cambiaron las costumbres de un país. Está contado en el coche que puso a España sobre ruedas.
- Volkswagen Golf GTI Mk1. Volkswagen previó 5.000 unidades y fabricó 462.000. El proyecto ni siquiera estaba autorizado. No fue el primer compacto rápido, pero sí el que inventó la categoría comercial que sigue viva cincuenta años después.

044. Existen porque alguien se adelantó
Coches que llegaron antes de tiempo, con soluciones que el resto tardó años en copiar.
- Honda NSX. El primero de producción con estructura íntegra de aluminio, y el que obligó a los superdeportivos a ser usables a diario. Con un matiz que se cuenta mal desde hace treinta años: Senna no fue su piloto de desarrollo, solo dio un consejo decisivo en Suzuka.
- Lamborghini Countach. Su prototipo, el LP 500, se llevó el Salón de Ginebra de 1971 y acabó destruido en pruebas de choque en 1974 para que el coche de producción pudiera homologarse. Ese y otros casos, en del prototipo a la calle. Un prototipo que acaba estrellado contra un muro para que sus hermanos puedan matricularse es el resumen de cómo funciona esta industria.
05Los que no están, y por qué
Una lista se define tanto por lo que deja fuera como por lo que mete.
No están los coches caros por caros. Un hiperdeportivo de tirada corta puede ser extraordinario y no tener ninguna historia detrás más que su precio. Eso no es mito: es mercado.
No están los prototipos. Un concept car espectacular que nunca se fabricó no cambió nada, por definición. Ese mundo funciona con reglas propias y está explicado en qué es un concept car y por qué casi ninguno llega a producción.
No están los coches famosos por un accidente. Esa es otra historia y merece contarse con otro tono.
Y no están las motos, que tienen su propia lista con el mismo criterio en las motos más míticas de la historia. Mezclarlas aquí habría dado una lista el doble de larga y la mitad de útil.
06Lo que tienen en común todos ellos
Si miras la lista entera, hay un patrón que se repite y que no tiene nada de romántico: casi todos existen por una obligación externa. Un reglamento deportivo, una cifra mínima de producción, una crisis económica, una carrocería que no había.
Los coches que la industria hace por gusto, sin nadie empujando, suelen ser correctos y se olvidan. Los que alguien tuvo que fabricar a la fuerza, contra su propia cuenta de resultados, son los que acaban en listas como esta cuarenta años después.
Es un buen recordatorio para cuando alguien diga que las normas matan los coches interesantes. Media lista está aquí precisamente por culpa de una norma.
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Preguntas frecuentes
¿Qué hace que un coche sea mítico?
Que se pueda terminar la frase este coche existe porque, y la respuesta no sea que era rápido o bonito. Los cuatro motivos que sostienen esta lista son: una norma deportiva que obligó a fabricarlo y venderlo, la cultura popular que lo adoptó, un cambio real en lo que se podía comprar, o adelantarse con una tecnología que el resto tardó años en copiar.
¿Por qué hay tantos coches de rally en la lista?
Porque durante casi cuarenta años el reglamento obligó a las marcas a fabricar y vender una tirada de coches de calle muy parecidos a los de competición. De esa obligación salieron el Delta Integrale, el Sierra Cosworth, el E30 M3, el Renault 5 Turbo y el Impreza 22B, entre otros. Desde 1997 esa obligación ya no existe.
¿Por qué no está en la lista ningún hiperdeportivo caro?
Porque un coche de tirada corta puede ser extraordinario y no tener detrás más historia que su precio. Eso es mercado, no mito. Tampoco entran los prototipos, porque un coche que nunca se fabricó no cambió nada.
¿Qué tienen en común todos estos coches?
Que casi todos existen por una obligación externa: un reglamento deportivo, una cifra mínima de producción, una crisis económica o una carrocería que no había. Los coches que la industria hace por gusto suelen ser correctos y se olvidan.
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