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Somos Motor
Visita 20 de septiembre de 2026 8 min de lectura

Aprendió a derrapar en un simulador y lo bordó en un circuito de verdad: un día dentro de HISPEEDSIM

Nunca nos habíamos subido a un simulador de verdad. Fuimos a probar los once que tiene HISPEEDSIM en Barcelona, acabamos a 300 por hora con un coche de mil caballos y derrapando un Nissan S14 con el motor del Supra.

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Aprendió a derrapar en un simulador y lo bordó en un circuito de verdad: un día dentro de HISPEEDSIM

Hay una frase que soltamos nada más aparcar y que resume por qué fuimos: nunca nos habíamos subido a un simulador de verdad. El volante de plástico enganchado a la mesa del salón, sí. Aquello, no.

El sitio es HISPEEDSIM, un centro de simulación dentro de Westfield La Maquinista, en Barcelona. Nos invitó Rubén Díaz, que lo dirige, y la idea era sencilla: entrar sin saber nada, probarlo todo y contar qué se siente. Acabamos a 300 por hora en un coche de mil caballos y derrapando un Nissan S14 con el motor del Supra. En ese orden.

01Once simuladores y once razones para que ninguno sea igual

Lo primero que sorprende al entrar es la cantidad. "Aquí todos los que nos cabían", nos dijo Rubén: once simuladores en una sala de centro comercial, alineados bajo unos neones con la silueta de circuitos conocidos.

Lo segundo, que no todos son lo mismo. Ahí es donde cambió nuestra idea de lo que es esto. En cada puesto puedes elegir disciplina: GT (gran turismo, los coches de competición cerrados), rally, fórmula o drift. Y el volante cambia con ella, porque montar un volante de fórmula en un coche de rally sería, en sus palabras, "raro y extraño". Para drift, GT y rally, volante redondo. Para los fórmula, el rectangular con los mandos repartidos por la superficie. Lo demás está deliberadamente igualado, hasta el color, para que dos personas que compiten entre sí lo hagan en las mismas condiciones.

Diez de los once son cockpits estáticos con vibración háptica, es decir, motores que transmiten al asiento y al casco lo que está haciendo el coche. El que hace once es el raro de la casa: tiene sistema de movimiento de cinco ejes, algo que, como nos reconoció Rubén, "pocas veces encuentras en ningún sitio".

Y aquí llegó el consejo que no esperábamos de alguien que vende esto: si es tu primera vez, no empieces por el que se mueve. Recomiendan el cockpit estático de tres pantallas porque el de movimiento añade información que todavía no sabes leer. Demasiados estímulos a la vez y, en lugar de conducir mejor, te pierdes.

Sala de HISPEEDSIM con los simuladores alineados bajo neones con siluetas de circuitos
Once puestos en una sala de centro comercial. Cada uno monta el volante que le toca según la disciplina. Somos Motor

02Cuánto cuesta entrar, y cuánto cuesta montártelo en casa

Los números que nos dio, y que conviene tomar como orientativos porque las tarifas se mueven, van así. Una hora entre semana sale por 30 euros, y es una hora de conducción, no de explicaciones. El mínimo son diez minutos, se puede estirar a dos o tres horas y cuantos más seáis, mejor precio por cabeza. Los martes tienen un 2x1: venís dos, paga uno. El fin de semana las tarifas son distintas y abren viernes y sábado, porque el domingo cierra el centro comercial entero.

Para quien repite está la cuota de socio, desde 30 euros al mes, que incluye unas horas y sube por escalones si se te quedan cortas. La lógica que hay detrás la explicó sin adornos: en un piso de Barcelona, meter un cacharro que ocupa metro y medio por metro y medio no siempre es posible, así que el que vive cerca y viene cada semana es un cliente al que hay que cuidar.

Si lo que quieres es montártelo tú, los tramos que maneja son estos. Con todo incluido (chasis, periféricos y un PC, porque ahí no trabajan con consola) se empieza sobre los 3.000 euros. Un puesto como los de la sala ronda los 8.000 o 10.000. Y desde ahí se puede subir a los 50.000 o 60.000 sin despeinarse.

Lo interesante no es el techo, es lo que dijo justo después: entre la mitad y el setenta por ciento del resultado está en la configuración, no en la factura. "Puedes comprarte un simulador de 50.000 euros, pero si no lo sabes configurar, amigo, estás perdido." Viniendo de quien fabrica y vende los chasis, la frase tiene su mérito.

Por cierto, el requisito para subirse no es la edad, es medir 1,40. Limitan por altura porque es lo que de verdad determina si llegas a los pedales con una postura decente. Por ahí pasan desde críos que se estrenan hasta simracers que quieren probar unos pedales antes de gastarse el dinero en ellos.

03A pista, con radio y con alguien delante

La primera tanda no fue en plan siéntate y dale. Rubén entró en otro puesto, nos conectó por radio y salió delante para marcar la trazada. Después se puso detrás, mirando y corrigiendo por el pinganillo, que es exactamente como funciona una tanda de entrenamiento de verdad.

Antes de salir, dos instrucciones. La primera, pisar el freno a fondo mirando la telemetría para ver dónde está el tope, porque íbamos a llegar a 300 por hora y ahí la frenada se decide en metros. La segunda, la frenada regresiva: golpe fuerte al principio y soltar progresivamente, que es como se frena en competición y justo lo contrario de lo que hacemos casi todos en la calle. Si quieres el resto del vocabulario de este mundo, lo tienes en nuestro glosario de Fórmula 1.

El coche era de mil caballos y, según él, el que mejor frena de los que tienen. La sensación, con el asiento vibrando hacia el lado al que se va el coche y el sonido metido en los auriculares, no es la de un videojuego. En algún momento el volante devolvió un golpe seco que se nota en las muñecas, que es justo el aviso de que el eje trasero se está yendo.

Que conste que estrellarse ahí sale barato. "Si te estrellas, hay seguro a todo riesgo", nos soltó antes de la primera vuelta.

Andrés Rendón conduciendo en un simulador de tres pantallas con auriculares y volante de fórmula
La primera tanda, comunicados por radio con Rubén, que iba delante marcando la trazada. Somos Motor

04Para qué sirve esto de verdad

Aquí está la parte que más nos interesaba, porque es la que separa un salón recreativo de una herramienta.

La pregunta fue si un simulador sirve para algo más que para aprenderse los circuitos de memoria. La respuesta de Rubén fue su propia historia: estuvo cinco o seis años haciendo drift dentro del simulador, sin tocar un coche de tracción trasera de verdad. Cuando se compró un Nissan 350Z y se subió por primera vez a un circuito, en Navarra y lloviendo, se hizo la vuelta entera enlazando curvas. Lo contó todavía con cara de sorpresa.

El argumento técnico es la memoria muscular. En el simulador puedes hacer todo lo que no debes hacer en la carretera: frenar cuando no toca, girar cuando no toca, tirar del freno de mano cuando no toca. El coche te castiga, aprendes qué reacción provoca cada error y esa corrección se va contigo cuando te subes al de verdad. A cambio de cero riesgo y cero chapa.

Es el mismo principio que aplican los equipos de competición, que meten horas de simulador antes de pisar el circuito. Y explica por qué importa el catálogo de coches: practicar un rally no se parece en nada a dar vueltas en un circuito, y esa disciplina la contamos por dentro en cómo funciona el Mundial de Rally. Lo que se entrena en cada una no tiene nada que ver.

05El S14, el reto y las dos curvas

El último puesto fue el de drift, y el coche que estaba cargado no es uno cualquiera: un Nissan S14 con motor 2JZ, el mismo bloque que hizo famoso al Toyota Supra, con un turbo grande que obliga a llevarlo arriba de vueltas para que empuje. Unos 600 caballos. Es el coche de un piloto al que patrocinan, replicado ahí dentro.

Y entonces llegó la apuesta: si conseguíamos enlazar dos curvas a la primera, él se quitaba la gorra y la siguiente visita la invitaba la casa. Para calibrar la dificultad, su propio aviso: normalmente, en la primera vez, nadie enlaza ni dos.

Salieron las dos. Ni limpias ni bonitas, con el corazón a mil y la sensación de ir completamente pasado, pero salieron. Si la disciplina te pica, la explicamos entera en qué es el drift y cómo se hace, aunque la definición que mejor funciona es la que soltó Rubén al salir: "esto del drift es controlar el descontrol".

Pantalla del simulador de drift con el Nissan S14 y Rubén Díaz explicando al lado
El coche del último puesto: un S14 con motor 2JZ y unos 600 caballos. Somos Motor

06Lo que nos llevamos

Entramos con expectativas bajas y salimos con las pulsaciones altas, que es la mejor señal que puede dar un sitio así. Lo que marca la diferencia respecto a lo que habíamos probado antes no es la pantalla: es la vibración que te dice hacia dónde se va el coche, el sonido que te aísla del resto de la sala y la radio, que convierte una tanda suelta en algo parecido a una carrera.

Si te pilla cerca, HISPEEDSIM está en Westfield La Maquinista, en Barcelona, y los martes de 2x1 son la entrada barata para probarlo. Los precios y los horarios conviene confirmarlos en su web antes de ir.

Y una cosa más: de esta visita salió la idea de montar un torneo de simracing con ellos, con entrenamientos, clasificación y carrera. Si quieres que te avisemos cuando abra, apúntate en la Ápex Cup.

La entrevista larga con Rubén, donde hablamos del negocio por dentro, sale el jueves 24 de septiembre en el canal.

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Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta una hora de simulador en HISPEEDSIM?

Entre semana, 30 euros la hora, y es tiempo de conducción, no de explicaciones. El mínimo son diez minutos y se puede estirar a dos o tres horas. Los martes tienen un 2x1 y el fin de semana, que abren viernes y sábado, las tarifas son distintas. Son precios orientativos que nos dieron durante la visita: conviene confirmarlos en su web antes de ir.

¿Hace falta tener experiencia para probar un simulador?

No. De hecho recomiendan empezar por un cockpit estático de tres pantallas antes que por el de movimiento, porque este último añade información que alguien sin experiencia todavía no sabe interpretar. El requisito para subirse no es la edad, es medir al menos 1,40 metros, porque es lo que determina si se llega bien a los pedales.

¿Cuánto cuesta montarse un simulador de simracing en casa?

Según los tramos que maneja HISPEEDSIM, un equipo completo con chasis, periféricos y PC arranca sobre los 3.000 euros; un puesto como los de su sala ronda los 8.000 o 10.000, y los de gama alta llegan a 50.000 o 60.000. Insisten en que entre la mitad y el setenta por ciento del resultado depende de la configuración, no del precio del equipo.

¿Sirve un simulador para conducir mejor en la vida real?

Es lo que defienden ellos con un caso propio: Rubén Díaz aprendió a hacer drift en el simulador durante cinco o seis años sin tocar un coche de tracción trasera, y la primera vez que llevó su Nissan 350Z a un circuito enlazó la vuelta entera. El argumento es la memoria muscular: en el simulador puedes provocar errores que en carretera son peligrosos y aprender qué reacción tiene el coche ante cada uno.

Episodio completo

Esto es solo el extracto. La entrevista entera está en YouTube.

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