Hay negocios que nacen de una hoja de cálculo y negocios que nacen de una R6 vista por la ventanilla de un camión. Roger, cofundador de Motowrapping, pertenece al segundo grupo. Con 17 años, sin carnet todavía, vio pasar esa moto por la calle y decidió que necesitaba una. Años después, ha convertido esa obsesión en un estudio donde cada semana salen dos motos transformadas, con la personalidad de su dueño grabada en vinilo.
Le visitamos en su taller antes de grabar. Lo que vimos y lo que charlamos nos dio para mucho más que un episodio.

Tu moto no tiene que ser igual a las demás
Roger (Motowrapping) lleva tres años personalizando motos y ya sabe algo que muy pocos se atreven a decir: emprender es la moto clásica que te deja tirado cada semana.
Ver el episodio en YouTubeLo que nos llevamos
- El vinilado de motos es un oficio que se aprende solos, a base de repetir y equivocarse. Roger lo deja muy claro: mucha gente intenta montarse un negocio con esto, pero la mayoría lo abandona a mitad del camino porque no aguanta repetir la misma pieza una vez más hasta que le sale bien. Esa barrera de entrada alta es, paradójicamente, su ventaja competitiva. Los que llegan al final son pocos.
- Un buen personalizador también es un poco psicólogo. La mayoría de clientes no saben trasladar lo que tienen en la cabeza a una moto real. Roger y su hermano Alejandro hacen esa traducción: piden fotos, colores, referencias, y construyen la idea desde lo que el cliente siente, no solo desde lo que dice. El resultado tiene que parecer suyo, no de ellos.
- Las pinturas de serie de las motos actuales rayan con solo pasarles un trapo de microfibra. Roger apunta a dos causas: las marcas abaratan el barniz para ahorrar costes multiplicados por miles de unidades, y las normativas actuales limitan los químicos que se pueden usar. El PPF (Paint Protection Film, una lámina transparente autorreparable que se aplica encima de la pintura) es hoy la mejor respuesta para quien quiere proteger una moto nueva de alto valor. El mismo material que llevan los coches de alta gama, ahora llegando a las motos.
- Montar un negocio con tu hermano es lo mejor que te puede pasar, si tenéis la misma cosmovisión. Roger lo describe con honestidad: hay discusiones, se trasladan a veces fuera del taller, pero el vínculo no se rompe y eso da una seguridad que no tiene ninguna otra sociedad. La clave es que cada uno aporta desde su lado sin pisarse: Roger mirando al futuro, su hermano gestionando lo social.
- Emprender es la moto clásica que necesita cuidado cada semana. La pregunta del maletín sorprendió a Roger, pero su respuesta fue la más honesta del episodio. Tres años peleando, presupuestos bajos al principio, noches hasta las dos de la madrugada, y aun así reconocer que todavía no es la moto japonesa que no falla. El objetivo a cinco años: convertir el estudio en una pequeña escuela de vinilado para motos, porque en toda España no existe prácticamente ninguna.
Una conversación sin filtros sobre lo que cuesta llegar a hacer de tu pasión tu trabajo. Roger no vende el cuento del emprendedor que lo tiene todo controlado. Dice claramente que ha perdido tiempo con la familia, que el equilibrio le cuesta, y que aun así lo volvería a intentar. Eso es exactamente el tipo de honestidad que buscamos en cada episodio de Somos Motor.
Si tienes una moto y alguna vez has pensado en darle un toque propio, este episodio te va a dar ganas de llamarle.
Newsletter
¿Te ha gustado este número?
Recíbela cada semana en tu correo: las conclusiones del motor, sin relleno. Te das de baja cuando quieras.
Sin spam. Baja cuando quieras. Privacidad.